Todo comenzó con un match inesperado entre una colombiana recién llegada a Barcelona y una catalana que jamás imaginó que un simple encuentro le cambiaría la vida.
Lo que empezó entre risas, conversaciones eternas y excusas para volver a vernos, terminó convirtiéndose en nuestro lugar favorito.
Desde entonces, aprendimos que el amor también sabe de diferencias, acentos, aventuras y casualidades bonitas. Y aquí seguimos, eligiéndonos cada día, con la certeza de que la mejor decisión fue deslizar hacia la derecha.