Nuestra historia de amor es a la antigua, un buen amigo en común que nos veía paseando bicicleta solos, nos puso en contacto para salir a rodar juntos.
Desde entonces no hemos parado de andar en este camino de 2 años; pasándola rico y conociendo el buen amor por primera vez: disfrutándonos, acompañándonos riéndonos juntos y del otro 😉 pero con mucho respeto con mucho cariño y con el compromiso de no soltarnos de la mano.