Hay historias que comienzan con un «érase una vez». La nuestra empezó entre jornadas de
trabajo y despertó, casi sin avisar, durante una cena de empresa.
Desde entonces, cada paso
fue una aventura: un hogar compartido, domingos de manta, cine y frikadas, la llegada de
nuestra pequeña Penny y, poco después, de nuestro querido Sugui Sugui, para llenar aún más
de vida nuestros días. Cada viaje nos regaló nuevos recuerdos, hasta que una noche mágica,
en Disneyland Paris, una sencilla pregunta se convirtió en el «sí» más importante de nuestras
vidas.
Y así comprendimos que los lugares más extraordinarios no se encuentran en los mapas,
sino en la persona con la que decides recorrer el camino. Hoy comienza el capítulo más
maravilloso de nuestra historia: nuestro para siempre.