Lo que comenzó como una conversación cotidiana se convirtió, casi sin darnos cuenta, en el lugar donde ambos empezamos a sentirnos en casa. Desde el principio hubo complicidad, risas compartidas y esa felicidad tan natural que aparece cuando dos personas simplemente encajan.
Hoy, después de seis años caminando de la mano, seguimos construyendo nuestro hogar y nuestra familia, junto a Hera y Apolo, que forman parte esencial de nuestra historia. Un amor que nos ha hecho crecer, que se ha fortalecido en cada etapa compartida y que nos llena de alegría en lo sencillo, en lo cotidiano y en todo lo que aún está por venir.