Todo comenzó cuando teníamos 16 años. Éramos solo dos adolescentes que jamás imaginaron que ese encuentro cambiaría nuestras vidas para siempre.
Durante diez años hemos aprendido a celebrar los buenos momentos, a superar los desafíos y a elegirnos una y otra vez.
Mirando hacia atrás, entendemos que Dios ha guiado cada uno de nuestros pasos. En los momentos de alegría y también en los de dificultad, Él ha sido el fundamento de nuestra relación, enseñándonos a amar con paciencia, a crecer juntos y a confiar en Sus tiempos perfectos.
Hoy, con el corazón lleno de gratitud, damos el paso más importante de nuestras vidas. Creemos que este matrimonio es parte del hermoso propósito que Dios ha escrito para nosotros, y queremos celebrar junto a quienes más amamos el comienzo de este nuevo capítulo.