En 2004 el mundo funcionaba a otro ritmo. Un malentendido dio paso a una casualidad de las
buenas y antes de darnos cuenta ya estábamos atrapados entre zumbidos de Messenger,
llamadas perdidas y citas a escondidas que empezaban siempre los viernes a las 11.00 hrs en la
rotonda de Pitufos. Han pasado más de dos décadas de aquello, hemos crecido, creado nuestro
hogar, hemos formado una familia y hemos superado el paso del tiempo: