Nos conocimos en Temuco, cuando recién comenzábamos la vida universitaria. En ese
momento solo fuimos dos personas que se encontraron, conversaron y descubrieron que tenían
muy buena onda, sin imaginar todo lo que la vida tenía preparado para nosotros.
Con los años volvimos a acercarnos. Hacia el final de nuestras carreras, un nuevo encuentro
social y una invitación a compartir una comida dieron paso a conversaciones interminables.
Poco a poco comprendimos que teníamos mucho más en común de lo que imaginábamos: una
forma parecida de mirar la vida, sueños compartidos y la certeza de que queríamos caminar en
la misma dirección.
Desde entonces hemos construido nuestra historia entre viajes soñados, tardes de asado y
copas de vino, partidos de tenis, aventuras y nuevos proyectos. Hemos recorrido juntos varios
lugares en el mundo, llenando nuestro camino de recuerdos que siempre llevaremos con
nosotros.
En 2020 llegó Milo, nuestro compañero inseparable y el corazón de nuestra pequeña familia.
Junto a él hemos vivido algunos de nuestros momentos más felices y también hemos aprendido
a sostenernos en los más difíciles. En cada etapa hemos elegido permanecer unidos, crecer
como equipo y cuidar esa amistad que siempre ha sido la base de nuestro amor.
Y entonces, en medio de uno de nuestros viajes, llegó un instante que quedará para siempre en
nuestra memoria. A los pies del Castillo de Edimburgo, rodeados de la magia de aquella ciudad,
una pregunta y un emocionado “sí” dieron comienzo a un nuevo capítulo.
Nuestro compromiso había nacido mucho antes, en cada viaje, en cada desafío superado y en
cada sueño compartido. Hoy damos un nuevo paso hacia la vida que imaginamos: construir
nuestro hogar, formar una linda familia junto a Milo y a los hijos que esperamos algún día recibir,
y seguir eligiéndonos en cada etapa del camino.
Hoy queremos celebrar ese amor y compromiso junto a quienes han sido parte de nuestra
historia y tanto queremos.