Dicen que las mejores historias llegan cuando menos las estás buscando. La nuestra empezó entre conversaciones y un café que bastó para entender lo que los mensajes apenas
insinuaban: nos conocíamos de mucho antes de vernos.
Desde entonces, cada salida, cada
pedaleo y cada risa nos llevó al mismo lugar: entender que algunas historias simplemente
estaban destinadas a encontrarse.